Yo no quise enamorarme de ti. Fue algo que no queria, que no sentía. Pero solo mirar tu carita como me miraba, con esa pequeña sonrisa que me iluminaba el alma, decidí abandonarme en tu piel, en tu tacto.
Que feliz era cuando me llevabas en tu coche y en las noches que pasabamos en los asientos traseros. Experiencias, simples experiencias que me hacían absolutamente feliz a tu lado. Te quería tanto que incluso no me importaba estudiar, aun que no lo hacía por que tu siempre me ibas a buscar y me llevabas a descubrir nuevos mundos, nuevas historias en las que el amor era lo mas importante, era el tema principal de nuestra conversación.
Tú siempre tan especial, besabas mis mejillas suavemente y me producias escalofrios por que yo siempre he tenido muchas cosquillas, esas dichosas cosquillas con las que me hacias reir y reir minutos y minutos. Eramos simplemente felices.
Cuando me robastes nuestro primer beso, cuando decias que era muy cabezota, cuando te quedabas sin palabras.
Tú me has enamorado en tal solo un minutos, me has amado 365 días al año y realmente no puedo asegurar cuanto tardaré en olvidarte.
Solo quiero que leas esto, que me llames, que me des un toque, o simplemente me vengas a buscar a la puerta de mi casa como hacias siempre por las tardes, que me lleves a París, me lo prometistes y seamos felices como lo eramos siempre. Yo estoy dispuesta, pero tú no, sé que eres feliz en tus nuevos mundos, en tus nuevas historias en las que yo soy una simple hormiga que se cuela de vez en cuando en tu piel, en tu pelo, en tu cuerpo y que tú simplemente me tiras al suelo porque no quieres que te toque.

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